Palabra de Jorge

Lecturas, escuchas y reflexiones

Malcom Lowry: Oscuro como la tumba donde yace mi amigo

Malcolm Lowry. Amor, alcohol y literatura.

Malcolm Lowry. Amor, alcohol y literatura.

Me parece muy obvio, pero alguien tenía que decirlo: este libro tiene el mejor título de la literatura universal. O no? Vale, algo romántico y gótico, pero impresionante y sugerente.

Lowry tiene miedo y bebe, es de buena familia pero bebe, tiene muchos fantasmas y bebe, teme a la autoridad y bebe, tiene muchas obsesiones, como la necesidad de estar siempre bien peinado, y bebe. Siente también el miedo del escritor ante la ausencia de musas, la dificultad de escribir y la necesidad de ser considerado escritor por los demás. Y eso que Lowry escribe bien, muy bien, en la línea de la escritura automática y la corriente de pensamiento de Joyce.

Cerveza, ron, tequila, mezcal… “El mezcal es la fuerza de México”. Lowry y su mujer se convierten en los personajes de la novela: Sigbjorn y Primrose (antes Ruth), quienes a su vez hablan de los personajes de la novela de Sigbjorn: el Cónsul e Ivonne. Un juego de espejos concéntricos en los que todo gira en torno a una trilogía: el amor, el alcohol, la literatura. Pero, quién manda en esta trilogía? Ruth, la primera mujer de Sigbjorn, le preguntaba: “Cariño, ¿si me quedo contigo dejarás de beber?” Finalmente Ruth se va… el alcohol gana al amor. Y Sigbjorn, al día siguiente, olvida lo que se hace cuando uno se levanta por la mañana, cada día ha de renacer de sus propias cenizas.

La novela es una road movie infernal, en la que Sigbjorn y Primrose viajan desde Canadá hasta Oaxaca, en México, en busca del pasado de Sigbjorn y de un amigo que nunca encontrarán porque el alcohol y las pistolas acabaron con él. El alma de Sigbjorn sufre de un horror frío, está “atada a la cola de un caballo desbocado” porque no puede escribir, en realidad él mismo se convierte en literatura, en un personaje más que una persona.

El libro es complicado, tiene varias capas de simbolismo. El entorno es el del México de los años 30 y 40, en el que el país está saliendo del subdesarrollo, pero en el que aún reina el burro y todavía se ven mujeres en penitencia andando de rodillas camino de la Iglesia, mientras sus maridos consumen las horas y se consumen a sí mismos en cantinas que también son Iglesias.

Una vez más, un libro sobre el autor maldito, sobre la desesperación del artista, que sólo “se diferencia de Dios en que tiene que dormir”.

Y lo más extraño de todo… el final del viaje es esperanzador.

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This entry was posted on June 26, 2013 by in literatura and tagged , , .
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