Palabra de Jorge

Lecturas, escuchas y reflexiones

Unamuno y el alzamiento militar

Miguel de Unamuno

Miguel de Unamuno

Elías Díaz presentó una ponencia con este título en la mesa 5 del congreso sobre la Guerra Civil Española que tuvo lugar en Salamanca en los primeros 80’s. Nosotros ampliamos ahora lo que Elías dijo.

Unamuno fue uno de los intelectuales de más prestigio de la Generación del 98. Fué diputado por la conjunción republicano-socialista en las elecciones de 1931. Él mismo se ocupó de problamar la Repúclica desde el balcón del ayuntamiento de Salamanca, de donde fué rector. Sin embargo, en 1933 ya estaba descontento con la República, a la que acusaba de caótica y anárquica.

Es conocida la adhesión de Unamuno a los sublevados, que sorprendió a muchos, dado su conocido talante liberal. Fué elegido concejal del nuevo ayuntamiento de Salamanca y pidió el apoyo de los intelectuales europeos afirmando que el nuevo poder defendía la civilización occidental y la tradición cristiana.

Las explicaciones más corrientes de esta adhesión fueron que en realidad es la República la que había dejado de ser liberal. De hecho Unamuno había sido bastante crítico con el Frente Popular, lo cual tenía su lógica porque era un intelectual elitista e individualista, más típico del siglo XIX que del XX, y más preocupado por la existencia o no de Dios y por la lucha entre la razón y la fé que por los complejos conflictos sociales que acuciaban a España. Así, Unamuno (ingenuo) puso sus esperanzas en el Ejército.

Pero poco a poco Unamuno fue cambiando de parecer, sobre todo a raiz del asesinato de varios buenos amigos suyos: un catedrático, un rector, un diputado, un sacerdote… Y otros amigos y colegas estaban encarecalados y siendo torturados a la espera de ser también fusilados. Unamuno llegó a entrevistarse con Franco para pedirle clemencia por alguno de ellos, pero no consiguió nada.

Millán Astray

Millán Astray

Y así llegamos al famoso acto de apertura del curso académico en la Universidad de Salamanca, el 12 de octubre de 1936 (Día de la Raza) donde el catedrático Francisco Maldonado hizo discurso diciendo que Catalunya y el País Vasco son “cánceres en el cuerpo de la nación. El fascismo, que es el sanador de España, sabrá como exterminarlas, cortando en la carne viva, como un decidido cirujano libre de falsos sentimentalismos”. Alguien del público gritó: “Viva la muerte” (lema de la legión). Un sector gritó “Viva Cristo Rey”. Millán Astray, fundador de la Legión, lanzó tres gritos de “España”, a lo que el público respondíó las tres veces: “Una”, “Grande”, “Libre”.

Entonces Unamuno se puso en pie y, jugándose el pellejo, se atrevió a decir:

“Estáis esperando mis palabras. Me conocéis bien, y sabéis que soy incapaz de permanecer en silencio. A veces, quedarse callado equivale a mentir, porque el silencio puede ser interpretado como aquiescencia. Quiero hacer algunos comentarios al discurso -por llamarlo de algún modo- del profesor Maldonado, que se encuentra entre nosotros. Se ha hablado aquí de guerra internacional en defensa de la civilización cristiana; yo mismo lo hice otras veces. Pero no, la nuestra es sólo una guerra incivil. Vencer no es convencer, y hay que convencer, sobre todo, y no puede convencer el odio que no deja lugar para la compasión. Dejaré de lado la ofensa personal que supone su repentina explosión contra vascos y catalanes llamándolos anti-España; pues bien, con la misma razón pueden ellos decir lo mismo. El señor obispo lo quiera o no lo quiera, es catalán, nacido en Barcelona, y aquí está para enseñar la doctrina cristiana que no queréis conocer. Yo mismo, como sabéis, nací en Bilbao y llevo toda mi vida enseñando la lengua española, que no sabéis…”

Unamuno prosiguió con un par de huevos:

“Pero ahora -acabo de oír el necrófilo e insensato grito Viva la muerte y yo, que he pasado mi vida componiendo paradojas que excitaban la ira de algunos que no las comprendían, he de deciros, como experto en la materia, que esta ridícula paradoja me parece repelente. El general Millán Astray es un inválido [perdió el ojo derecho y el brazo izquierdo en las guerras de Marruecos]. No es preciso que digamos esto con un tono más bajo. Es un inválido de guerra. También lo fue Cervantes. Pero por desgracia en España hay actualmente demasiados mutilados y, si Dios no nos ayuda, pronto habrá muchísimos más. Me atormenta el pensar que el general Millán Astray pudiera dictar las normas de la psicología de la masa. Un mutilado que carezca de la grandeza espiritual de Cervantes, es de esperar que encuentre un terrible alivio viendo cómo se multiplican los mutilados a su alrededor. El general Millán Astray desea crear una España nueva, creación negativa sin duda, según su propia imagen. Y por eso quisiera una España mutilada…”

En ese momento, Millán-Astray le interrumpe con el gritó de: “«¡Muera la intelectualidad traidora! ¡Viva la muerte!” Pemán, intelectual afín a los sublevados, matizó: “¡No! ¡Viva la inteligencia! ¡Mueran los malos intelectuales!”

Unamuno concluyó con sus famosas palabras:

“Este es el templo de la inteligencia. Y yo soy su sumo sacerdote. Estáis profanando su sagrado recinto. Venceréis porque tenéis sobrada fuerza bruta. Pero no convenceréis. Para convencer hay que persuadir. Y para persuadir necesitaríais algo que os falta: razón y derecho en la lucha. Me parece inútil el pediros que penséis en España. He dicho.”

En ese momento, cuando algunos ya echaban mano de sus pistolas, la esposa de Franco, Carmen Polo, cogió del brazo a Unamuno, lo sacó del recinto, protegiéndolo junto a su servicio de seguridad, y lo llevó a su casa, evitando que fuese asesinado ahí mismo.

Eso sí, el escritor sufrió arresto domiciliario, desde donde siguió criticando el totalitarismo de los sublevados, pero en un punto equidistante, ya que también criticó radicalmente a las “hordas marxista”s al servicio de Rusia que ponían en peligro la independencia nacional. Eso sí, siguió defendiendo la sublevación de los militares. “No, no soy fascista ni bolchevique; soy un solitario”, dijo poco antes de su muerte, que se produjo el 31 de diciembre de 1936.

4 comments on “Unamuno y el alzamiento militar

  1. lexquinlan
    October 9, 2013

    Reblogged this on ab chaos iter and commented:
    Thinking about Spain tonight, after rereading Unamuno’s awful amazing awe-ful story Tia Tula and finding this poem on http://www.poets.org/viewmedia.php/prmMID/15881:

    It is night, in my study.
    The deepest solitude;
    I hear the steady
    shudder in my breast
    –for it feels all alone,
    and blanched by my mind–
    and I hear my blood
    with even murmur
    fill up the silence.

  2. Pingback: Unamuno y el alzamiento militar

  3. contraparientes
    August 30, 2014

    Emocionante!!!!

  4. Juan Antonio Sánchez
    August 31, 2014

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This entry was posted on September 1, 2013 by in historia and tagged , , , .
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