Palabra de Jorge

Lecturas, escuchas y reflexiones

La Revolución Alemana de 1918 y las Ciencias Sociales

Liebknecht y Rosa Luxemburg

Liebknecht y Rosa Luxemburg

La mayoría de teóricos de la revolución (Marx, Engels, Bakunin…) profetizaron que el primer paso hacia el socialismo se haría en Alemania (o en Francia o Inglaterra), ya que cumplía las condiciones de una buena revolución:
– estado muy industrializado
– millones de obreros afiliadios y concienciados
Pero esa Revolución no se dió en Alemania, sino en Rusia, donde la rapidísima industrialización creó una nueva masa de 3 millones de obreros depauperados que se lanzaron a la aventura revolucionaria.

EL SPD era el partido socialista mayoritario en Alemania, era reformista, democrático y pacífico. Incluso apoyó al Káiser en la guerra, en contra del internacionalismo pacifista típico de los partidos socialistas de la época. Por ello, se le escindió una fracción, llamada USPD, que mantuvo el ideraio internacionalista, representando el 25 ó 30% del total del partido origen, con figuras tan importantes como Kautsky o Bernstein.

Más a la izquierda estaba el Partido Espartakista (de Espartacus, el famoso esclavo levantisco del Imperio Romano), que sí pretendía conseguir un estado socialista a través de una revolución armada. Hubo manifestaciones y choques sangrientos, pero el gobierno del PSD se ocupó de reprimir con dureza a los comunistas hasta el punto de detener y matar a sus dos principales líderes: Liebknecht y Rosa Luxemburgo. Liebknecht era leninista, si bien Rosa tenía una ideología más democrática.

Aún así, para calmar a los revolucionarios (que tenían muy presente el ejemplo soviético), los obreros consiguieron algunas mejoras sociales: libertades públicas, jornada laboral de 8 horas, lucha contra el paro, sugragio universal, convenios colectivos…

Una vez acabó la I Guerra Mundial, los militares procuraron que la situación no se descontrolase. De hecho, aunque fue una guerra muy sangrienta, no se llegó a librar ni una sola batalla en territorio alemán.

Así pues, la abdicación del Kaíser lo que originó en realidad fué un sistema democrático-parlamentario, la famosa República de Weimar. Es más, la Historia no sólo no fue en esa dirección, sino en la opuesta: en Alemania se desarrolló una ideología reaccionaria que culminó en el III Reich (1933-1945(). El armisticio fue humillante para Alemania, y su ejército quedó reducido a 100.000 hombres. Pero la estructura y la ideología quedaban intactas. Y años más tarde aparecerían de nuevo.

Como conclusión, podemos decir que las Ciencias Sociales no siempre aciertan en sus hipótesis proféticas, si es que alguna vez aciertan, lo cual las acerca más a las Humanidades que a las verdaderas Ciencias.

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This entry was posted on September 25, 2013 by in historia and tagged , , , .
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