Palabra de Jorge

Lecturas, escuchas y reflexiones

Marvin Harris: Vacas, cerdos, guerras y brujas (2)

cerdosPorcofilia y porcofobia

La Biblia denunció al cerdo en el Génesis y el Levítico. También a caracoles y marisco.  En cambio, clasificó a las langostas y saltamontes como animales puros. El cerdo también es tabú para los musulmanes. Y eso que este animal es capaz de transformar granos y tubérculos en proteínas y grasas de alta calidad de una manera más eficiente que otros animales.

Antes del Renacimiento se decía que era un animal sucio que se revuelca en su propia orina y come excrementos. Pero es bien conocido que un cerdo criado en pocilgas limpias se convierte en un remilgado animal doméstico. Maimónides, en el siglo XIII decía que Dios prohibió el cerdo por un tema de salud pública. pero no dió más detalles. En el siglo XIX se descubrió que comer carne de cerdo poco cocida podía producir triquinosis, enfermedad leve y que casi nunca acababa en la muerte del paciente.

La carne de cerdo poco cocida también es fuente de parásitos. Y la carne de vaca, cabra y oveja transmite la brucelosis. Estos animales, además de los caballos y mulas, también transmiten el ántrax.

También está la posición mística, que dice que no hay por qué saber la causa de los tabúes que Yahvé da a los hombres. Otros dicen que los cerdos eran dioses o símbolos totémicos.

La tesis de Harris es que la Biblia y el Corán condenaron al cerdo porque su cría constituía una amenaza a la integridad de los ecosistemas naturales y culturales de Oriente Medio.

Los hebreos eran pastores nómadas de ovejas, cabras y ganado vacuno hasta que en el siglo XIII a.c. se instalaron en el valle del Jordán. Los rumiantes son los animales mejor adaptados a estas zonas áridas. Los cerdos, en cambio, son típicos de bosques y riberas umbrosas de los ríos. En ninguna parte del mundo los pastores nómadas crían cerdos en cantidades importantes, no dan leche y son difíciles de conducir a largas distancias. Son omnívoros, peros se alimentan sobre todo de nueces, frutas, tubérculos y granos, lo que les convierte en competidores del hombre.

Los cerdos no soportan las temperaturas altas. Aunque se hable de “sudar como un cerdo”, lo cierto es que los cerdos no sudan. Por ello debe humedecer su piel para compensar la falta de pelo protector y su incapacidad para sudar. Prefiere revolcarse en lodo limpio y fresco, pero a falta de él, se revolcará en su orina y heces si no tiene otro remedio. Cuanto más sube la temperatura, más sucio se vuelve el cerdo, y eso es lo que pasa en Oriente Medio.

Los animales realmente útiles eran cabras, ovejas y vacas, que proporcionaban leche, queso, pieles, boñiga, fibras y tracción para arar. Oriente Medio no es un lugar apropiado para criar cerdos, pero su carne tentadora supone un placer lujoso y suculento, lo cual facilitó que se convirtiera en tabú divino.

A pesar de todo lo dicho, muchos de los musulmanes y judíos que ya no viven en Oriente Medio siguen manteniendo el tabú del cerdo. ¿Por qué? Los tabúes cumplen también funciones sociales como ayudar a la gente a considerarse una comunidad diferenciada.

También hay pueblos amantes de los cerdos, como los maring en Nueva Guinea, y en concreto el clan de los Tsembaga, para quienes los cerdos son animales sagrados. De vez en cuando organizan grandes festines, llamados kaikos, y se comen todos los cerdos de la tribu de una vez. Después del kaiko viene una guerra y luego un nuevo período de paz. Todo eso sucede cuando crece demasiado la población porcina, por lo que pasa a competir con el hombre: suponen un exceso de trabajo y un peligro para los huertos.

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This entry was posted on August 25, 2014 by in Antropología, economía and tagged .
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