Palabra de Jorge

Lecturas, escuchas y reflexiones

Marvin Harris: Vacas, cerdos, guerras y brujas (3)

La guerra primitiva

Nativos maring de Nueva Guinea

Nativo maring de Nueva Guinea

Las guerras primitivas de los maring en Nueva Guinea no alcanzan sus efectos reguladores por las muertes ocurridas en el combate.

Además, la muerte de varones no suele plantear problemas a las mujeres e hijos, que eran quienes ya llevaban la mayor parte del peso de la economía doméstica. Los hombres, en cambio, consumen más de lo que producen. Sería más productivo crear cerdos que hombres.

Los hombres, además, no pueden parir. Con un sólo hombre habría suficiente para dejar embarazadas a multitud de mujeres. Parece que los hombres únicamente sirven para los conflictos bélicos que precisan de armas de mano, porque lo hombres son más altos y fuertes. La guerra hace que los hombres sean necesarios tanto como las mujeres y permite establecer un equilibrio demográfico.

El macho salvaje

yanomami

Yanomamo del Orinoco

Las mujeres parecen más importantes que los hombres, por lo cual sería normal que los hombres estuvieran subordinadas a ellas. La mujer controla la crianza, y por tanto la educación de los niños y los estilos de vida futuros. Engels suponía que los primeros sistemas sociales tenía que haber estado dominado por mujeres.

Las tribus del Amazonas, como los violentos Yanomamos, compiten no por mujeres sino por proteínas. Compiten por la caza que cada vez está más lejos de sus poblados, lo que les obliga a cazar cerca de poblados enemigos con los que fácilmente entrarán en conflicto. Los guerreros son en estos casos más importantes que las mujeres, por lo que ellas mismas prefieren tener hijos que hijas.

El potlach

Los indios Kwakiutl

Los indios Kwakiutl

Los kwakikutl de la isla de Vancouver , en Canadá, llevan a cabo una forma de intercambio económico conocido como redistribución competitiva, por el que organizan grandes festines (potlachs) en los que se derrochan comida y regalos a los poblados invitados para aumentar el prestigio. Estos, a su vez, intentarán también muchos bienes para poder crear un gran festín y hacer más regalos todavía de los que recibieron.

Algo parecido sucede con los kaokas de la Melanesia, en los que hay unos Grandes Hombres que organizan festines también bajo la idea de la redistribución competititva.

En cambio, los pueblos de estilo de vida igualitario no buscan status mediante la redistribución competitiva. u otras formas de despilfarro. Nadie es mejor que otro, nadie es un Gran Hombre. Es el caso de bosquimanos, esquimales o semai. Basan sus relaciones en la reciprocidad, nadie espera ningún regalo de nadie.

El cargo fantasma

Los nativos de Nueva Guinea creían que vendrían barcos cargo (cargamentos) de productos y alimentos mediante barcos o aviones. Al entrar en contacto con los europeos, pensaron que éstos les traerían todo tipo de regalos, más aún porque los nativos pasaron a trabajar como asalariados para los europeos.  Pero no fue así. Por lo visto los europeos no creían en la redistribución de riquezas a través del cargo. No eran los Grandes Hombres blancos esperados.

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This entry was posted on August 25, 2014 by in Antropología.
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