Palabra de Jorge

Lecturas, escuchas y reflexiones

Frank Donovan: Historia de la Brujería

Las brujas paganas

Las brujas eran paganas porque pagani significa gente del campo, y la brujería europea era esencialmente una religión rural. En contraste, el primitivo cristianismo fue una religión sobre todo urbana y de sus capas dirigentes: aristocracia y clero. Pablo y Pedro, por ejemplo, predicaron en ciudades. Y en la Edad Media se mantuvo en aisladas abadías. El Imperio de Carlomagno fue cristiano, pero sólo de nombre. El pueblo llano siguió apegado a sus viejas religiones paganas, con sus dioses cornudos y sus cultos a la fertilidad y a Diana.

Durante la Edad Media fue surgiendo la brujería ritual, seguida por hechiceras y gente del campo, ya que era un culto más atractivo que el austero cristianismo. El Canon episcopi fue un folleto eclesiástico en el que se condenaba a las brujas, en él se cita a Diana, la diosa madre romana. Pero se define la brujería como una falsa ilusión. Posteriormente, la Iglesia cambió de opinión para asegurar que la brujería era una religión real que tenía por Dios al diablo y que permitía a las brujas volar y transformarse en animales. No creer en ello pasó a ser una herejía.

Los conventículos

Las brujas estaban organizadas en conventiculos, que solían tener 13 miembros. El dirigente solía ser alguien de la baja nobleza (que nunca sería juzgado), si bien luego se dijo que siempre estaba al manso un demonio. Utilizaban calderas para preparar brebajes y ungüentos. Después de renunciar a Cristo y jurar fidelidad al dios de las brujas, los conversos eran bautizados con agua y recibían un nombre nuevo secreto. Este parecido con los rituales cristianos irritaba especialmente a éstos. Las mujeres, sojuzgadas en toda la Edad Media, adquirían en el culto tanta importancia o incluso más que los hombres.

Los sabbats (aquelarres)

El Aquelarre de Goya

El Aquelarre de Goya

Los sabbats eran grandes asambleas de brujas, lo que se suele conocer como aquelarres, reuniones nocturnas que se empezaron a hacer a partir del siglo X, muchas veces con la luna llena. Duraban desde la medianoche (hora de las brujas) hasta el canto del gallo. Era un mezcla de fiesta religiosa, asamblea de sociedad secreta, romería multitudinaria, carnaval y orgía de borrachos. Consistían en un ritual de culto, una danza ritual, una comida y una segunda danza más festiva, en la que se utilizaban pinturas rituales, y seguida de un indiscriminado comercio sexual. El maestro solía ser requerido para copular con varias mujeres, para lo que parece que usaba un pene artificial. Puro cachondeo.

Las brujas suelen ser viejas llenas de arrugas, feas, pobres, encorvadas y supersticiosas. Cualquier vieja que viva sola en una aldea corría el grave peligro de ser acusada de bruja, aún más si tenía un gato negro, enemigos en el pueblo y conocimiento de plantas medicinales y alucinógenas. Pero parece que la brujería también se introdujo entre la nobleza.

La persecución

No hubo persecución general de la brujería hasta el siglo XV, coincidiendo con el momento en que se convirtió en un arma de represalia del pueblo llano contra la sociedad opresora.

Los demonólogos y teólogos estaban horrorizados por las actividades sexuales de la brujería, pero no era más que hipocresía, ya que la Iglesia estaba empapada de sexo en esa época, desde los Papas a los curas de parroquia. El celibato no estaba de moda, y muchos párrocos practicaban sexo con su jóvenes sirvientas o patronas ignorantes. Por otro lado, la violación de las mujeres era práctica aceptada en las guerras medievales, igual que el saqueo. Eran prerrogativas del soldado.

El demonio

El Satanás del Antiguo Testamento fue sólo un ángel que pretendía poner a prueba a Jesús, pero jamás fue un adversario de Dios, como sí lo fue el diablo cristiano. La imagen actual del diablo tiene un posible origen en los dioses cornudos de las religiones prehistóricas o el dios Pan griego. El diablo cristiano es un ángel caído. Dice la leyenda que los ángeles del cielo (llamados vigilantes) desearon a las mujeres del hombre, bajaron a la Tierra, y engendraron hijos con ellas, los malvados Gigantes. Varios arcángeles fueron enviados para acabar con los Gigantes, pero de sus cadáveres brotaron demonios que siguen vagando por la tierra sembrando el mal. Otra leyenda dice que el arcángel Satanás se rebeló junto a los vigilantes para tratar de igualarse con Dios.

La Iglesia Romana solía acusar a cualquier grupo que estuviera en desacuerdo de adorar el diablo o al menos de estar corrompido por él. Ahora bien, el Príncipe del Mal tenía también un cierto perverso atractivo. Era una figura titánica, romántica, orgullosa, intrépida, provocativa y rebelde frente a la autoridad. Muchos lo admiraron y otros lo adoraron.

El aspecto del demonio era de un hombre negro o vestido de negro, con cuernos, rabo y pezuñas, y un envolvente olor a azugre. Aunque tenía el poder de adoptar cualquier apariencia.

En cuanto  a los pactos con el diablo, el más famoso sin duda fue el que firmó Fausto con el diablo Mefistófeles. Los inquisidores se apoderaron de la idea porque esos pactos eran pruebas concluyentes de brujería, por lo que forzaron a centenares de víctimas a confesar que habían hecho esos pactos con el demonio. Los inquisidores llegaron a escribir convenios y documentos que utilizaron en los juicios. Ahora está bastante claro que fueron los inquisidores quien inventaron los pactos con el diablo.

Había 7 diablos principales: Lucifer, Mammon (vaya nombrecito), Asmodeo, Satanás, Belcebú, Leviatán (nuestro querido Moby Dick y también el Estado de Hobbes) y Belfegor.

La manifestación del diablo que más fascinaba a los depravados inquisidores, teólogos y demonólogos eran los íncubos (diablos con forma de hombre) y súcubos (diablos en forma de mujer), cuya misión era únicamente copular con los mortales, y todas las partes implicadas afirmaban que la experiencia era sumamente placentera. Curiosamente en aquellas épocas no habían diablesas, también había machismo en el infierno. Los íncubos y súcubos servían como excusa a los adúlteros, que insinuaban que habían sido tentados por demonios con bellas formas del sexo opuesto.

Pero se acabaron relacionando con las brujas, sobre todo las más jóvenes, ya que parece que el diablo no tenía mucho interés por las viejas con verrugas en la nariz.

Las Misas Negras

Las tentaciones de San Antonio, misa negra según el Bosco

Las tentaciones de San Antonio, misa negra según el Bosco

El Satanismo es una creencia mucho más reciente que la brujería. Su mayor herejía consiste en invertir el Cristianismo. Dios es el Mal y el Diablo el Bien. Las Misas Negras satánicas se pusieron de moda a finales del siglo XVIII, unos 100 años después de haber finalizado la persecución de la brujería.

Las brujas parece que no eran tan sacrílegas, iban más a lo suyo. No estaba claro que adorasen al diablo, esa idea la propagó la Iglesia, ya que permitía acusar a las brujas de herejes. De hecho, centenares de brujas confesaron que adoraban al diablo después de que los inquisidores introdujeran el tema y las brujas acabaran confesando bajo tortura.

En realidad, las brujas parece que adoraban a la diosa Diana. En los sabbats los que diríjían solían llevar máscaras con cuernos y pieles de animales, cosa que no gustaba mucho a la Iglesia. 

La caza de brujas

Juana de Arco, acusada de herejía y brujería , fue quemada viva por la Santa Inquisición

Juana de Arco, acusada de herejía y brujería , fue quemada viva por la Santa Inquisición

Durante los primeros 15 años de la Iglesia Católica, ésta no hizo mucho caso a las brujas, hasta que en 1484 el Papa Inocencio VIII promulgó una bula (algo parecido a las fatuas que promulgan ahora algunos muftís musulmanes radicales) en la que relacionaba la brujería con la herejía. La Iglesia Católica ya había decidido castigar la herejía con la muerte desde aproximadamente ell siglo XI.

Durante los siglos XVI y XVII, la nueva Iglesia Reformada (protestantes, luteranos, calvinistas, presbiterianos, anglicanos…) intentó histéricamente matar brujas casi tan pronto como empezó a existir, intentando extirpar la brujería de Alemania, Austria, Francia, Suiza, Inglaterra, Escocia, Países Bajos y Escandinavia.

El número de brujas muertas en este período varían entre los exagerados 9 millones y los moderados 200.000. En todo caso, fue una purga masiva en la que la mitad de las ejecuciones se dieron en Alemania. La mayor concentración se dió donde se unen Francia, Alemania y Suiza. En países católicos como España, Italia o Irlanda hubo poca persecución, y en España apenas ninguna muerte debido a este tema.

Hay varias causas que pueden explicar esta manía persecutoria contra la brujería:

  • representaba la supervivencia de religiones pre-cristianas
  • era una competencia importancia porque atraía a mucha gente, se habla de cientos de miles o incluso de millones de personas que seguían el culto de la vieja religión
  • era un peligro de rebelión social y política porque agrupaba al pueblo llano descontento

En sus tres primeros siglos de existencia, el Cristianismo vió nacer decenas de corrientes que pugnaban por definir la ortodoxia. En los 5 siglos posteriores, la fuerza de la Iglesia era aún precaria, incluso volvió a ser perseguida por los vikingos. Luego se volvió agresiva, y decidió atacar a sus oponentes religiosos, los musulmanes, mediante las cruzadas. Y siguió sufriendo el acoso de gran cantidad de sectas, muchas de origen gnóstico, que salían como setas: los cátaros, albigenes, valdenses.

La Iglesia, bien entrenada en la persecución de sectas herejes del cristianismo, dirigió después todas su acusaciones y torturas hacia las brujas, cuyo culto provenía de religiones mas antiguas que el cristianismo.

Lecturas recomendadas

La bula de 1484 parece que se pomulgó porque el clero alemán no estaba persiguiendo a las brujas con demasiado celo. Los inquisidores papales, Sprenger y Kramer (sádicos y misóginos) escribieron un manual para cazadores de brujas, el Malleus Maleficarum (Martillo de las Brujas), que es la obra más importante y siniestra que se ha escrito sobre el tema. El libro contiene una completa lista de las preguntas que deben hacerse bajo tortura con el fin de que las confesiones sean completamente condenatorias. Así, la acusada no confesaba con sus propias palabras, sino que se limitaba a admitir los cargos que sus acusadores presentaban contra ella. Después de confesarse bruja, siempre volvía a ser torturada para que acusase a sus cómplices, lo cual generaba un efecto viral devastador, mucho más efectivo que el de las actuales Redes Sociales.

Otro best-seller de la época fue la Demonología de las Brujas, en la cual Jean Bodin decía que en los juicios no se habían de utilizar las normas habituales, porque entonces sería casi imposible acusar a ninguna bruja. El objetivo no era la justicia, sino matar brujas.

Un buen negocio

Detrás de muchas acusaciones asomaba la envidia, el rencor, la malicia y los celos. Además, se trataba de un negocio muy lucrativo. El Ayuntamiento, el Estado y la Iglesia se peleaban por el reparto de los bienes de las brujas condenadas, que eran confiscados.

Cuanto más rica era la persona sospechosa, más peligro corría. Las costas del juicio se cargaban a la condenada, sus parientes o incluso sus vecinos. Gran cantidad de chusma hacía negocio alrededor de estos enjuiciamientos: clérigos, jueces, letrados, escribanos, médicos, empleados del juzgado, vigilantes, verdugos, torturadores, carpinteros especializados en patíbulos, jornaleros que cortaban leña para las piras y carreteros que la transportaban, e incluso posaderos y taberneros sacaban provecho del gentío que se acercaban a las ejecuciones, convertidas en forma de distribución pública en aquellos tiempos en que aún no se había inventado el fútbol.

Los torturadores y verdugos tenían honorarios muy reglamentados, según el nivel de tortura y la forma de ejecución:

  • decapitar y quemar
  • estrangular y quemar
  • quemar viva
  • descoyuntar viva en la rueda
  • descoyuntar colgando a la bruja
  • cortar una mano y decapitar
  • desmembrar, descuartizar con cuatro caballos y colgar las cuatro partes de la bruja en cuatro esquinas (esta era, como parece lógico, la partida más cara)

Parece la lista de precios de una peluquería o de un carnicería de Transilvania.

 

 

 

 

One comment on “Frank Donovan: Historia de la Brujería

  1. Daniel
    April 5, 2015

    Necesito mas informacion

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This entry was posted on September 5, 2014 by in religión and tagged , .
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