Palabra de Jorge

Lecturas, escuchas y reflexiones

Julio Caro Baroja: El Señor Inquisidor

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Auto de Fe de la Inquisición

El Inquisidor por antonomasia puede ser Torquemada o el Cardenal Cisneros. En el siglo XVI la Universidad era una escuela de gran violencia intelectual, donde la delación estaba a la orden del día. El espíritu de denuncia (que además era secreta) reinaba en la época.

Un jurista italiano sostenía que los inquisidores habían de ser más teólogos que juristas, puesto que tenían que juzgar herejías. Pero en España se opinaba lo opuesto, los inquisidores de aquí fueron hombres de leyes, menos pasionales y más profesionales, aunque no fueron más generosos que los teólogos, ya que consideraban a los herejes bestias venenosas.

El fiscal sumaba los testimonios de cargo, los aceptaba como ciertos “por oficio” y pedía las penas más fuertes posibles. Con frecuencia la relajación al brazo secular (el paso a la justicia civil) que era quien decretaba la hoguera. El abogado se limita a asesorar al acusado en cuestiones de procedimiento, aconsejándole que confiese sus culpas o alegando atenuantes.

El inquisidor tipo era modesto y asténico. Tenían muchas personas subordinadas: vicarios,notario, tesorero, portero, carceleros, médicos, fiscal, juez de bienes confiscados, secretarios, alguacil, abogado del Fisco, alcaide, contador, escribano, nuncio, capellanes, consultores teólogos y juristas y una nube de subalternos. La Inquisición daba vidilla a mucha gente.

La Inquisición se ocupaba de una gran cantidad de delitos:

  • Herejía por proposiciones heréticas, erróneas, temerarias o escandalosas
  • Apostasía de la fe
  • Blasfemias
  • Cismas
  • Hechicerías
  • Invocación de demonios o brujerías
  • Astrología y quiromancia
  • No sacerdotes que celebran misa o confiesan
  • Clérigos que se casan
  • Bígamos
  • Quebrantadores de ayunos y los que no cumplen con Pascua
  • Los que toman en la comunión muchas hostias
  • Defensores y recibidores de herejes
  • Usura
  • Sodomía
  • Jurisdicción sobre judíos y moros

Por encima de las habituales inquisiciones provinciales estaba la Inquisición Suprema dirigida por el Gran Inquisidor o Inquisidor General. Poco a poco, la carrera inquisitorial se convirtió en un objetivo profesional para medrar. Los inquisidores de la época de Felipe II sentían la necesidad de construir palacios suntuosos para demostrar su estatus, y también sepulturas artísticas.

No tenían buena fama. De Don Diego de Simancas, por ejemplo, se decía que era ambicioso, envidioso, soberbio y de terrible condición. Los inquisidores aplicaban la teoría del Probabilismo: estaban más inclinados al tormento que otros jueces porque el crimen de herejía es oculto y difícil de probar. De hecho, los tormentos se mostraban muy eficaces porque las gentes siempre cantaban lo que se quería que cantasen, y confesaban culpas que no eran reales. Quien dió más fuerza a las representaciones de estas torturas fue Goya.

La Inquisición pasándolo bien

La Inquisición pasándolo bien

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El inquisidor don Alonso de Salazar y Frías, mas ecuánime, consideraba nulas las testificaciones de niños, menores, viejos y algunas mujeres, y a personas notadas de enemistad o ignorancia. Fue especialmente eficaz en el fin de la brujería en el País Vasco y Navarra, las dos zonas de España con más casos colectivos.

Los inquisidores eran de las personas más ilustradas del clero español. Y en algunos casos su represión podía hasta ser positiva cuando actuaban contra falsificadores o timadores. El problema muchas veces era que, para saber si una persona era hereje o no, tenía que estar cinco años en la cárcel, como le pasó a Fray Luis de León.

En 1794, el Gran Inquisidor don Manuel Abad encomendó a un funcionario la redacción de una obra que expusiera los vicios de los procedimientos del Santo Oficio para poder reformarlo. La Inquisición fue abolida en 1813 en las Cortes de Cádiz, restaurada en 1814 por Fernando VII y eliminada definitivamente en 1820 por el Trienio Liberal.

coroza

Acusado con coroza

Otro inquisidor célebre fue don Juan Antonio Llorente, que en 1808 se convirtió en afrancesado, como Goya o Moratín. Llorente publicó la historia de la Inquisición, que obtuvo un éxito inmenso en toda España. Mas tarde publicó un libro muy violento contra las papas. Menéndez y Pelayo (Torrent de l’Olla) se ocupó de criticarlo duramente en su libro Heterodoxos.

La Inquisición española se fundó en 1478 primordialmente para reprimir apostasías de judíos bautizados durante el siglo XV. Después de quemar muchos judíos, reprimió violentamente a los protestantes. En el siglo XVIII fue severa con los religiosos de malas costumbres, para terminar siendo una especie de tribunal político.

Desde Felipe V ya no se hacían los espectaculares Autos de Fe (en los que encausados confesaban sus pecados y después eran entregados al poder civil para ser ejecutados) pero el monstruo moribundo siguió haciendo salpicar mucha sangre. Muchos acusados siguieron saliendo de los juicios montados en asnos con sus sambenitos y la coroza en la cabeza.

One comment on “Julio Caro Baroja: El Señor Inquisidor

  1. mpaulinact
    September 14, 2014

    Reblogged this on equidadEducación .

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This entry was posted on September 14, 2014 by in historia, religión and tagged .
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