Palabra de Jorge

Lecturas, escuchas y reflexiones

Maurice Dobb: El capitalisme, ahir i avui

Escrito en 1958.

¿Qué es el capitalismo?

empresario-capitalista

Es un sistema en el cual los instrumentos y las herramientas, los edificios y los stocks de mercancías con los cuales se realiza la producción (el capital, en una palabra) son predominantemente de propiedad privada o individual. Es decir, el sistema de empresa privada. Para Marx, es un modo de producción en el que los medios de producción son propiedad de unos capitalistas, que constituyen una clase distinta dentro de la sociedad.

Una sociedad en que todos sean propietarios individuales no es inconcebible, ha habido casos de comunidades de pequeños campesinos o de artesanos. En estos casos, no hay separación ni conflicto entre Capital y Trabajo, ya que el propietario de las herramientas de su oficio o de su tierra las trabaja con sus propias manos.

Para iniciar una producción hace falta concentrar mucho capital, y mucha propiedad, lo que supone que la mayoría de la población no tendrá acceso a la propiedad y tendrá que alquilarse a cambio de un salario, es decir, volverse asalariados. Los ingresos de los propietarios saldrán de la apropiación del excedente producido por los verdaderos productores. Ahora bien, también se puede decir que el capital contribuye a la producción tanto como el trabajo.

Pero las cosas no siempre son tan claras. Los propietarios también trabajan: directores, gerentes… Y lo asalariados pueden ser al mismo tiempo propietarios. Las clases sociales no son castas y tienden a mezclarse.en sus bordes. Asimismo, puede haber pequeños capitalistas en conflicto con los grandes capitalistas.

La empresa privada en ocasiones se ve controlada por el Estado, sobre todo cuando el sistema entra en crisis, como en los años 30. Salvo en estos casos, los capitalistas individuales y las empresas son libres de hacer lo que quieran, ya que el capitalismo es un sistema no planificado, sino coordinado por los movimientos de precios del mercado, que fluctúan hasta que llegan a una armonía.

Pero a veces, estas fluctuaciones pueden afectar a todo el sistema y generar las repetidas crisis que han caracterizado la historia del capitalismo. Por otro lado, si la maximización de beneficios por la empresa entra en conflicto con los intereses de la sociedad en general, dominará la primera consideración.

¿Cómo se origina el capitalismo?

Antes del capitalismo, otras formas de apropiación del excedente de los productores fueron la esclavitud y la servidumbre. El capitalismo se diferencia en que el trabajador no tiene una obligación legal para ceder su excedente al amo, sino puramente económica.

La fase crucial de la aparición del capitalismo fue la Revolución Industrial, en la que las innovaciones técnicas aplicaron la fuerza del agua y del vapor a la producción, transfiriendo el proceso de producción manual del hogar o el pequeño taller artesano (la llamada industria doméstica o manufactura) a la fábrica. Lo que se dio en llamar el take off. Estos artesanos solían combinar estas actividades con el cultivo de un pequeño trozo de tierra.

Maruice Dobb olvida, pero yo no, que en torno al siglo XVI, ya apareció un capitalismo comercial gracias al comercio con las colonias recién descubiertas, que generó una primera acumulación de capital que después sería invertida en la industria.

Competencia y monopolio

Durante la mayor parte del siglo XIX, el capitalismo fue altamente competitivo. Las empresas eran pequeñas, de tipo familiar, innovadoras y muy numerosas. El libre comercio y la libre competencia eran las consignas.

El capital aumentaba más de prisa que la población de trabajadores, pero aún así no aumentaban los salarios.  Marx lo explicaba diciendo que las mejoras técnicas enviaban a muchos trabajadores al paro o al trabajo eventual, que se convirtieron en condición crónica del sistema.

Precisamente el desarrollo técnico creó la necesidad de fábricas más grandes, para las cuales era necesario una gran concentración de capital que acabó haciendo surgir el monopolio, cuyo objetivo principal era el aumento del precio para obtener grancdes beneficios. Lo cual perjudica a los consumidores, tanto trabajadores como clase media.

Los monopolios se organizan en cárteles, que son sindicatos de ventas que pactan mantener los precios altos mediante el control de la producción. La OPEP sería un ejemplo. Hay una tendencia en el capitalismo a invertir en el mismo sector de monopolio, creándose en ocasiones un exceso de producción.

Para evitarlo, existe la posibilidad de exportar capital a los países subdesarrollados, con la ventaja de obtener fácilmente beneficios elevados, materias primas y  mano de obra abundante y barata. Esta tendencia originó a finales del siglo XIX el Imperialismo. Un caso conocido fue la financiación inglesa de los ferrocarriles del sur de Europa y de América.

Lenin estudó el fenómeno en su clásico Imperialismo: fase superior del capitalismo, escrito durante la I Guerra Mundial. Algunos dicen que el Imperialismo es positivo, pero sus inversiones se enfocan a la exportación de materias primas, y muy poco a la producción para los mercados locales de la colonia. Muchas veces, la clase obrera del país imperialista se acaba beneficiando de la explotación de las colonias, ya que hace crecer la renta media del país.

En el capitalismo monopolista, el Estado ya no defiende a la clase capitalista en conjunto, sino a los grupos monopolistas dominantes. De hecho, en el período de entreguerras la concentración de poder económico ya casi podía competir en términos de igualdad con el Estado moderno, el cual puede incluso en el futuro verse superado y substituido por las grandes corporaciones como forma dominante de organización social.

La baja del índice de beneficios y de la parte de la mano de obra

Todos los economistas del siglo XIX profetizaron la bajada constante del nivel de vida de los asalariados (a un nivel de subsistencia) y la baja del índice de beneficios del capital (un capitalismo estancada que dejaría de morivar a los propios capitalistas). Pero no fue así. El socialismo también apareció en la historia con una gran potencia de crecimiento en sus primeras fases.

Ciertamente las empresas tenían cada vez más necesidades de inversión en maquinaria, pero la productividad de la clase obrera también ha sido cada vez mayor. Por otra parte, desde 1870, los salarios han ido aumentando debido a la fuerza y organización de la clase obrera, y también a los beneficios obtenidos de las colonias.

Crisis económicas

crisisLa anarquía y falta de planificación en la producción es la causa de las crisis económicas periódicas del capitalismo, de la alternancia entre períodos de expansión y boom a otros de ralentización y contracción. En el siglo XIX estos períodos duraban aproximadamente cada 10 años.

La crisis de 1929 en USA ha sido la más dura que se recuerda. La producción industrial se redujo a la mitad, el paro llegó a 13 millones, el 25% (en España teníamos en agosto de 2014 4,4 millones  de parados, también en torno al 25%). En esa época se habló mucho de que el capitalismo había llegado a una fase de estancamiento crónico.

La crisis se produce porque la continua tendencia del capitalismo a la acumulación y la inversión desborda empieza a generar una disminución de beneficios. Si los procesos de producción tuvieran fines sociales, basados en el aumento de bienestar de toda la sociedad, la expansión de la producción sería controlable y tendría límites: la satisfacción de las necesidades humanas.

Marx intentó explicar el proceso diferenciando la mercancías de capital de las mercancías de consumo (llamados Departamentos I y II). Durante el boom, aumenta la inversión, la demanda de productos del Departamento I y la demanda de trabajadores. Crecen los beneficios y los salarios, todo lo cual hace hace aumentar la producción de los dos Departamentos.

Sucede habitualmente que este aumento de capacidad productiva desborda la demanda, lo que hará bajar los beneficios y por tanto las nuevas inversiones empiezan a declinar y también las demanda de productos del Departamento I, con lo que se inicia la espiral invertida de depresión en la demanda, en la producción y el paro.

Una solución para prolongar el boom puede ser un programa de obras públicas, pero aún es mejor una buena carrera de armamentos y una rentable guerra.

Desde la segunda guerra mundial hasta ahora (1958)

La guerra moderna favorece el desarrollo del Capitalismo de Estado, que pasa a controlar la economía del país mediante la nacionalización de los sectores clave. El aumento de producción y la movilización de soldados hacen desaparecer el paro. Tras la II Guerra Mundial, la clase obrera sale bastante beneficiada. Por su parte, el Estado se convierte en un instrumento de los grupos monopolistas dominantes. Es lo que los marxistas llaman Capitalismo Monopolista de Estado. Pero hay que tener en cuenta que este nuevo capitalismo también puede practicar una política en interés del sistema en conjunto, para no perder el favor de la gente.

Por otro lado, se están empezando a hacer políticas económicas planificadas, basadas en el socialismo, en algunos países del Tercer Mundo como India, con el objetivo de llegar más rápidamente a la industrialización.

Entre 1945 y 1957 se dio un nivel de actividad sostenida. En Inglaterra el paro bajó al 2% y en USA era menor del 4%. Cuando la producción empezaba otra vez a desbordar la demanda, surgió en 1949 la guerra de Corea, que volvió a reactivar la economía. Luego, en los años 50, se dio un fuerte paso en la automatización técnica de la industria que actuó como poderoso incentivo para la inversión. La electrónica hizo que la propia máquina pase a controlar el proceso productivo. Algunos han vaticinado (como ya se hizo en los años 20) que el progreso económico continuado tras la II Guerra Mundial se debe a que el sistema de libre empresa ha aprendido a evitar las crisis.

Favorece esta tesis la llamada “Revolución de los Directores”, que dice que el poder está pasando de los capitalistas absentistas a los directores asalariados. Pero las decisiones finales siguen estando en mano de los principales accionistas. También parece claro que desde los años 30 los salarios han mejorado, aunque ciertamente no demasiado.

Pero a finales de 1957 asoma de nuevo la sombra de la crisis. Y años después de publicado este libro estalló la crisis del petróleo de 1973, la crisis asiática en 1997 y la terrible crisis bancaria e inmobiliaria de 2008, que aún estamos padeciendo.

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This entry was posted on September 18, 2014 by in economía and tagged , , .
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