Palabra de Jorge

Lecturas, escuchas y reflexiones

Sebastian Faure: Doce pruebas de la inexistencia de Dios

Tres en uno

Tres en uno

Sebastian Faure (1852-1942) fue un difusor de las ideas anarquistas. Sus tesis sobre la inexistencia de Dios son un curioso divertimento sin demasiada profundidad.

El Dios que se ha querido negar es el Dios irracional de las religiones, el Dios creador y justiciero, el infinitamente sabio, justo y bueno, que el clero se jacta en representar sobre la tierra. Qué de crímenes se han cometido en su nombre!

1. La acción de crear es inadmisible

Crear es obtener algo de la nada. Pero de un cero sólo se puede conseguir otro cero. Como decía Lucrecio: ex nihilo nihil, de nada no se obtiene nada.

2. El espítiru puro no pudo determinar el Universo

Dios es el Espíritu puro, lo inmaterial, que no puede haber determinado el Universo, lo material. ¿Dónde estaba la materia en un principio?

3. Lo perfecto no produce lo imperfeco

Lo mismo que en el punto 2.

4. El ser eterno, activo y necesario, no pudo estar inactivo o ser innecesario

No tiene sentido decir que Dios estuvo inactivo en los millares de siglos que precedieron a su acción creadora. Si fuera así, hubiera sido innecesario durante ese tiempo. Hubiera sido un Dios abandonado, perezoso, inútil y superfluo. Un Dios incompleto, un pedazo de Dios que tuvo necesidad de crear para completarse.

5. El ser inmutable no pudo haber creado

Si Dios existe es inmutable, no cambia, no puede cambiar. Mientras que en la Naturaleza todo se modifica, se transforma, nada es definitivo. Si Dios ha creado, entonces ha cambiado dos veces: cuando tomó la determinación de crear y al llevar a la práctica esta determinación y ejecutarla.

6. Dios no pudo haber creado sin motivo

La felicidad y la perfección de Dios es infinita, por lo que no tiene ningún deseo ni ha de perseguir ningún fin. Por tanto, si ha creado algo, lo ha hecho sin motivo, sin saber por qué, como un loco, y por tanto la creación es un acto de demencia.

Los hombres no pueden concebir ni conocer ni explicar a Dios, por lo que si a mí no se me ha de permitir el derecho de negarlo, tampoco se ha de permitir a otros afirmarlo. “Cesad de afirmar vosotros y yo cesaré de negar”.

Dicen que no hay efecto sin causa: si el Universo es un efecto, la causa debe ser Dios. Lo primero es correcto: no hay efecto sin causa. Pero, es correcto lo segundo? No es exacto que el Universo sea un efecto, incluso puede ser un efecto de varias causas. Por otro lado, de un Dios-causa-eterno se deduce un Universo-efecto-eterno. Dios no podía haber existido sin el Universo, porque hubiera sido una causa sin efecto, lo cual es absurdo, una causa de nada es imposible. Si Dios es eterno, el Universo también lo es, no ha comenzado jamás, por lo que no ha sido crado. Claro, no?

7. El gobernador niega al creador

No pueden existir uno y otro al mismo tiempo. Ambos no pueden ser perfectos, hay que escoger. Si la obra la hizo un artista incomparable llamado Dios, no tiene sentido la necesidad de un Gobernador. Sería un insulto, un desafío, ya que supondría la incapacidad e impotencia del creador.

8. La multiplicidad de los dioses atestigua que no existe ninguno.

Esa es buena… Hay miles de dioses muertos, dioses abolidos, religiones olvidadas, y además están todos los dioses y religiones vigentes. Cada una reclama, por supuesto, el privilegio de que sólo su Dios es el verdadero, el auténtico, el indiscutible, el único, y que todos los otros dioses son falsos, dioses de pacotilla que hay que combatir y aplastar. La multiplicidad de estos dioses  atestigua que no hay ninguno, y que Dios no es poderoso ni justo. Si fuera poderoso, hubiera podido convencer a todos los humanos, revelarse a todos con la misma facilidad con la que ha convencido a unos pocos. Todo lo cual sugiere que en realidad Dios no ha hablado con nadie, y que sus supuestas revelaciones son solo imposturas. O lo que es casi peor, que si ha convencido sólo a unos pocos es porque es incapaz de hablar con todos.

9. Dios no es infinitamente bueno. El infierno lo atestigua.

Esta es un clásico… Dios debe ser misericordioso, pero la existencia del Infierno prueba que no lo es. Dios podría no habernos creado, pero lo ha hecho. Podría habernos creado buenos, pero nos ha creado buenos y malos. Dios nos podía haber admitido a todos en su Paraíso después de nuestra muerte, y no admitir a los malos, pero sin necesidad de condenarlos al sufrimiento del infierno.

Un hombre no haría ésto, pero parece que entonces cualquier hombre puede ser más misericordioso que el mismísimo Dios. ¿Por qué Dios se regocija sádicamente con los dolores a los que ha condenado a sus hijos? La existencia de un Dios bueno es incompatible con la existencia del Infierno. O bien el Infierno no existe, o bien Dios no es infinitamente bueno.

10. El problema del mal

Tal vez Dios quiere suprimir el mal, pero no puede. Dios ha de tener poder  y voluntad para serlo. Se podría decir que el responsable del mal es el hombre, ya que Dios le dio el libre albedrío. Pero el hombre no tienen ninguna culpa del mal físico:  las enfermedades, los accidentes, la vejez, las inundaciones… ¿Quién es el responsable de estas calamidades? Sin duda el que ha creado el Universo y lo gobierna.

11. Irresponsable, el hombre no puede ser ni castigado ni recompensado

Aquí Faure se pone determinista… Somos lo que Dios ha querido que fuéramos. Nos ha creado según su capricho y su gusto, por lo que Dios también es responsable del mal moral. Y es un juez indigno, porque el hombre no puede ser castigado ni recommpensado.

12. Dios viola las reglas fundamentales de la equidad

El mérito o culpabilidad del hombre son limitados, por lo que su recompensa (cielo) o castigo (infierno) han de ser también limitados, y no perpetuos. De otro modo, habría una evidente desproporción.

El alma

Son conocidas las controversias entre varias escuelas por el tema del alma: espiritualistas (sustancia inmaterial distinta al cuerpo, al cual sobrevive), materialistas (conjunto de pensamiento y sentimiento), vitalistas (el principio de la vida) o panteístas (emanación de la divinidad, una parte del gran todo).

La ciencia actual descarta la existencia del alma, ya no es necesaria para poder explicar los fenómenos de orden psíquico. El espiritualismo, en cambio, triunfó con la propagación del cristianismo y sirvió de base ideológica del autoritarismo. El poder siempre emanó de la divinidad, y por ese origen era temido y aceptado por las multitudes con el objetivo de conseguir la resignación a sus infortunios. La religión se basa en la confianza irracional en el dogma, no en la razón y el pensamiento libre.

La confesión

Fue establecida en el siglo II, abolida en el V y definitivamente adoptada en el siglo XII. La confesión es un estupendo medio para la Iglesia Católica de control para no perder de vista a sus fieles, ya que se impone durante toda la vida del católico. Igual que la eucaristía. Bautismo, Matrimonio, Extremaunción se extienden desde el nacimiento hasta la muerte del católico.

La beneficencia

La mayoría de las veces no es más que un cálculo cínico o una hipocresía. Es la limosna organizada y planificada. Forma típica de mala conciencia burguesa, surge con el auge de la explotación sobre las masas obreras.

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This entry was posted on September 25, 2014 by in religión and tagged .
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