Palabra de Jorge

Lecturas, escuchas y reflexiones

Tom Wolfe: La hoguera de las vanidades

wolfeTom Wolfe estudió literatura y periodismo, tal vez por eso es el padre del Nuevo Periodismo, esa mezcla de ambas disciplinas que tan bien se aprecia en la inmensa La hoguera de las vanidades. Inmensa porque el libro tiene unas 700 páginas de gran nivel. Aúna la buena literatura y el interés por la noticia del buen periodista. También es un dandy.

En el libro hay protagonistas, pero tal vez el centro de la trama lo ocupan las masas, el pueblo, los negros, los electores del Bronx, la gente que tiene que votar y cuyas presiones condicionan a los políticos locales, que legislan, juzgan y actúan pendientes de los votos y no de la justicia. Y que por supuesto son manipulados por unos líderes que sólo buscan su propio beneficio.

En el otro extremo están las élites, los wasp, los yupies, los lobos ricos de Wall Street que vivían en lujosos apartamentos en Park Avenue, en Nueva York. Son los felices 80s, las mujeres llevan hombreras y los jóvenes visten de punk.

Uno de esos wasp es Sherman McCoy, que tiene una amante cañón llamada María Ruskin, a su vez casada con un rico empresario judío. Una de las constantes de la novela es su etnografía, su clasificación en anglosajones (wasp estirados), irlandeses (duros y fieles entre ellos), italianos (menos importantes), portorriqueños (ciudadanos de segunda), negros (gente peligrosa, siempre vestidos de pandilleros), judíos (preocupados por el dinero).

peliSherman y María atropellan a un negro sin darse cuenta cuando estaban a punto de ser atracarlos. El atropellado queda en coma y este hecho es aprovechado por un reverendo negro que quiere sacar tajada del asunto y monta un gran pollo ante la prensa y la TV criticando que la justicia siempre  defiende a los wasp frente a los negros, que siempre son tratados como delincuentes. En un distrito como el Bronx, poblado de portorriqueños y negros, tanto el alcalde como el fiscal del distrito aceptan ir a por Sherman para ganar votos.

La prensa también es tratada con sarcasmo. Peter Fallow es un periodista inglés borracho y estirado. La policía es zafia. Los jueces son corruptos o coléricos, los vicefiscales (Kramer) trepas, engreídos y sin escrúpulos. La mujer de Sherman es una decoradora pija, a la que su marido llama radiografía social por su delgadez extrema, muy bien vista en la alta sociedad de la época, pero que no puede competir con la voluptuosa María Ruskin. Los abogados son interesados y horteras. La alta sociedad es hipócrita. Los maitres de los restaurantes de lujo son inhumanos.

Wolfe no deja títere con cabeza en este libro que, a pesar de ser muy largo, no decae en interés e intensidad. El gran dandy atildado, siempre vestido de blanco y obsesionado por el status, es tal vez demasiado apocalíptico, demasiado cínico.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s

Information

This entry was posted on November 28, 2014 by in literatura and tagged , , .
%d bloggers like this: